. . . donde la discreción y la prudencia no tienen cabida y las palabras adquieren la dimensión justa de lo que cada cual esté dispuesto a percibir.
Miguel de Unamuno
¿Soñar la muerte no es matar el sueño?
¿Vivir el sueño no es matar la vida?
¿a qué poner en ello tanto empeño?:
Último poema (fragmento), de Miguel de Unamuno
Alphonse Karr

La botánica no es una ciencia;
es el arte de insultar a las flores
en griego y latín.
J.B. Alphonse Karr
*Lienzo: Simon Palmer
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Diario de un novelista

El lápiz perfectamente afilado;
el papel,
persuasivo;
la silla, fantástica; y
una buena luz,
y nada que escribir.
John Steinbeck, en 'Diario de un novelista'
*Lienzo: Adam Martinakis
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Roosevelt
En cualquier momento de decisión,
lo mejor que puedes hacer es lo correcto,
lo segundo mejor lo equivocado,
y lo peor que puedes hacer es nada.
Theodore Roosevelt
José Emilio Pacheco
Que otros hagan aún
el gran poema
los libros unitarios
las rotundas
obras que sean espejo
de armonía
A mí sólo me importa
el testimonio
del momento que pasa
las palabras
que dicta en su fluir
el tiempo en vuelo
La poesía que busco
es como un diario
en donde no hay proyecto ni medida.
José Emilio Pacheco, en 'A quien pueda interesar'
Lienzo: Chainikov Grigoriy Leonidovich
Camino de recuerdos
Toda mujer en algún momento de su vida necesita hacer una pausa en el camino. Hace algún tiempo su momento llegó y recordó lo que fue y pensó lo que había llegado a ser.
Recordó el dolor sufrido y al mirarlo comprobó que había aprendido a olvidar, al igual que se olvidan los viejos paraguas en un día nublado, solo te acuerdas de ellos cuando regresa la lluvia. Entendió que el tiempo no lo cura todo, siempre queda la cicatriz de las heridas, y que la distancia no hace el olvido pero difumina el dolor.Con cada herida recibida crecía en altura.
*Imagen adquirida de la web, desconozco la autoría
Kahlil Gibran
La poesía, queridos amigos,
es la encarnación sagrada de una sonrisa.
Kahlil Gibran (Poeta y filósofo libanés)
es la encarnación sagrada de una sonrisa.
Kahlil Gibran (Poeta y filósofo libanés)
Madame Récamier
No hace mucho fijé mi atención en este cuadro de René Magritte en el cual, supuestamente, se retrata a Madame Recamier (Juliette) postrada en el diván. Recamier era una dama famosa por su belleza y elegancia en el París de finales del siglo XVII y principios del XVIII, sedujo a toda la galantería masculina de la capital.
La composición me hizo pensar en lo efímero que es nuestro paso por la vida. En ocasiones perdemos el tiempo pensando en cosas vanales y derrochamos los pequeños -importantes- detalles que la vida nos aporta.
(Madame Récamier, 1951, de René Magritte)
Platón
El precio de desentenderse de la política,
es el de ser gobernado por los peores hombres.
Platón
es el de ser gobernado por los peores hombres.
Platón
Rosario Castellanos
He aquí la regla de oro, el secreto del orden:
tener un sitio para cada cosa
y tener
cada cosa en su sitio. Así arreglé mi casa.
Impecable anaquel de los libros:
un apartado para las novelas,
otro para el ensayo
y la poesía en todo lo demás.
Si abres una alacena huele a espliego
y no confundirás los manteles de lino
con los que se usan cotidianamente.
Y hay también la vajilla de la gran ocasión
y la otra que se usa, se rompe, se repone
y nunca está completa.
La ropa en su cajón correspondiente
y los muebles guardando las distancias
y la composición que los hace armoniosos.
Naturalmente que la superficie
(de lo que sea) está pulida y limpia.
Y es también natural
que el polvo no se esconda en los rincones.
Pero hay algunas cosas
que provisionalmente coloqué aquí y allá
o que eché en el lugar de los trebejos.
Algunas cosas. Por ejemplo, un llanto
que no se lloró nunca;
una nostalgia de que me distraje,
un dolor, un dolor del que se borró el nombre,
un juramento no cumplido, un ansia
que se desvaneció como el perfume
de un frasco mal cerrado.
Y retazos de tiempo perdido en cualquier parte.
Esto me desazona. Siempre digo: mañana...
y luego olvido. Y muestro a las visitas,
orgullosa, una sala en la que resplandece
la regla de oro que me dio mi madre.
Rosario Castellanos, en 'Economía doméstica' de 'Poesía no eres tú'
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