. . . donde la discreción y la prudencia no tienen cabida y las palabras adquieren la dimensión justa de lo que cada cual esté dispuesto a percibir.

Neruda y su poesía

Si me preguntan qué es mi poesía debo decirles no sé;
pero si le preguntan a mi poesía,
ella les dirá quién soy yo.


Pablo Neruda

Sosiego al anochecer

Durante meses muchos fueron los conocimientos y circunstancias que poco a poco fueron revelándose y ayudaron a despojarse del vendaje que había cubierto sus ojos. Un intenso dolor estremeció todo su ser cuando al fin comprendió que en este mundo se había transformado en una cometa lanzada al viento por la persona en la que tanto había confiado.

El espejo apenas reflejaba su imagen oculta entre la niebla. Sintió frío y estaba oscuro pero se trataba de comerse la agónica amargura y seguir adelante.

La ceremonia fue sencilla. Mezcló a partes iguales tristeza y decepción, tomó el vendaje y lo impregnó. Abrió la caja de recuerdos en busca de la torpe y rebelde herida que en ocasiones aún sangraba. Con lentitud fue cubriéndola hasta que al fin quedó totalmente oculta.

Aquel anochecer, con sosiego, vio alejarse los recuerdos de un tiempo lejano que no volverá. 
Y, por fin,
 durmió.

Nell
Lienzo de Annick Bouvattier


El pecado de Eva

Nací un mes de octubre
al menos eso reza en mi documento de identidad
pero yo, sinceramente,
no guardo ningún recuerdo de ese día
como tampoco recuerdo los pecados cometidos,
en mi otra vida,
aunque debieron ser graves
porque la condena fue el destierro
en un lugar sepultado por las cenizas del infierno.

Eva se apresuró. Sus manos sudaban. Le pareció que el aire apenas alcanzaba su pecho. Extendió la mano. Su palma derecha tocó la áspera piel vegetal del árbol. Abrió los dedos. Oyó el retumbo de su cuerpo que palpitaba entero queriendo salirse de su envoltorio. Cerró los ojos. Entreabrió los párpados. Seguía de pié en el mismo lugar. Estaba viva. Nada había cambiado. No moriría, pensó. Comería y no moriría. Envalentonada se acercó a la rama más baja, tomó el fruto oscuro, suave al tacto. Lo llevó a su boca y lo mordió . . .
Gioconda Belli, en 'El infinito en la palma de la mano'
Premio Biblioteca breve 2008
*Imagen adquirida de la web, desconozco la autoría



Yo soy toda de mí

Yo soy toda de mí
me pertenezco porque me llevo
a los sitios que voy
y debo ser una buena pertenencia
ahora
porque no suelo dejarme olvidada
ni llegarme tarde cuando me cito
en ocasiones especiales.
Y como soy toda cuanto poseo
suelo portar sin ostentar
lo valioso de cada uno
de mis pedazos de mí
y nunca me llevo ya
a sitios concurridos.
¿Qué me haría yo sin mí?

Patricia Medina, en 'Yo soy toda de mí'
Lienzo de Peregrine Heathcote

STS


Una forma discreta de obstaculizar
ciertas investigaciones.

Indignación
Tristeza
Decepción
. . .


Busco la palabra
Quiero definirlos en una sola palabra:
¿Cómo son?
Tomo las palabras corrientes, robo de
los diccionarios,
mido, peso e investigo.
Ninguna
responde
La más valiente – cobarde,
La más desdeñosa – aún santa
La más cruel – demasiado
misericordiosa,
La más odiosa - poco porfiada.
Esta palabra debe ser como un volcán,
que pegue, arrastre y derribe,
como la temerosa ira de Dios,
como el hervor del odio.
Quiero que ésta una sola palabra
esté impregnada de sangre,
que como los muros del calabozo
encierre en sí cada tumba colectiva.
Que describa precisa y claramente
quienes eran - todo lo que pasó.
Porque lo que oigo,
lo que se escribe,
resulta poco,
siempre poco.
Nuestra habla es endeble,
sus sonidos de pronto - pobres.
Con empeño busco ideas,
busco esta palabra -
y no la encuentro.
No la encuentro.


Wislawa Szymborska
Publicado el 14 de marzo de 1945 en Dziennik Krakowski (Diario de Cracovia)


*Imagen adquirida de la web, desconozco la autoría

Billete solo de ida



Hoy, he decidido aflojar el vendaje de los ojos,
ese que oculta la razón,
he descosido cada vena de la piel,
atado los cordones del zapato,
lavado la ropa y cerrado el libro.
Hoy, he decidido comprar un billete
sólo de ida.

D.M. Carlota, en 'Billete solo de ida'
Lienzo de Steve Hansk

Wislawa Szymborska

'Nunca he sido capaz de leer un libro de poesía desde el principio hasta el final. Y hablo de los buenos. Lo que hago es leer un poema y dejarlo. Luego retomo el libro, y así.'
(Fragmento de la entrevista a Wislawa Szymborska en 'En portada' Leer más)

Al igual que le ocurre a Wislawa, y supongo que a otras muchas personas, acostumbro a embriagarme con dos o tres poemas -quizá cuatro-, no más, y deposito el poemario en el estante hasta la próxima ocasión. Hace algunas noches me concedí el placer de disfrutar con algunos de sus poemas. Compartí uno con P. a quien tanto recuerdo. Hoy me ha sorprendido conocer la noticia de que  Wislawa Szymborska nos dejó el pasado 1 de febrero. Releeré algunos de sus poemas esta noche.

Nada sucede dos veces
ni va a suceder, por eso
sin experiencia nacemos,
sin rutina moriremos.
En esta escuela del mundo
ni siendo malos alumnos
repetiremos un año,
un invierno, un verano.
 
Wislawa Szymborska, Nada sucede dos veces de 'Llamando al Yeti', (fragmento)


Verdades amargas


Yo no quiero mirar lo que he mirado
a través del cristal de la experiencia,
el mundo es un mercado en que se compra
amor, voluntad y conciencia.

Amigos... es mentira... no hay amigos,
la verdadera amistad es ilusión,
ella cambia, se aleja y desaparece,
con los giros que da la situación.

Amigos complacientes sólo tienen
los que disfutan de ventura y calma,
pero aquellos que abate el infortunio,
sólo llevan tristezas en el alma.

En éste laberinto de la vida,
donde tanto domina la maldad,
todo tiene su precio estipulado,
amores, parentesco, y amistad.

El que nada atesora, nada vale,
en toda reunión pasa por necio;
y por nobles que sus hechos sean,
lo que alcanza es la burla y el desprecio.

Lo que brille no más tiene cabida,
aunque brille por oro lo que es cobre,
lo que no perdonamos en la vida
es el cruel delito de haber nacido pobre.

La estupidez, el vicio y hasta el crimen
pueden tener su puesto señalado,
las llagas del defecto no se miran
si las cubre un diamante bien tallado.

La sociedad que adora su deshonra,
persigue con saña al criminal,
más, si el puñal es de oro,
enmudece el juez...y besa el puñal.

Nada hermano es perfecto, nada afable,
todo está con lo impuro entremezclado,
el mismo corazón con ser tan noble,
cuántas veces se encuentra enmascarado.

Que existe la virtud... yo no lo niego
pero siempre en conjunto defectuoso,
hay rasgos de virtud en el malvado
y hay rasgos de maldad en el virtuoso.

Cuándo veo a mi paso tanta infamia
y que mancha mi planta tanto lodo,
ganas me dan de maldecir la vida,
ganas me dan de maldecirlo todo.

Porque ceñido a la verdad estoy,
me dieron a libar hiel y veneno,
hiel y veneno en recompensa doy.

Y si tengo la palabra tosca,
en estas lineas oscuras y sin nombres
doblando las rodillas en el polvo,
pido perdón a Dios, pero no al hombre.

Ramón Ortega en 'Verdades amargas'
Lienzo de Lucia Coghetto

Al despertar



Aquella mañana al despertar
cogió entre sus manos la vida
y salió en busca de los colores
que dejó olvidados
para plasmar sobre el lienzo
el paisaje que le había sido borrado.

D.M. Carlota, en 'Al despertar'
Lienzo de Tatyana Kalin




Instantes



Si pudiera vivir nuevamente mi vida,
en la próxima trataría de cometer más errores.
No intentaría ser tan perfecto, me relajaría más,
sería más tonto de lo que he sido,
de hecho tomaría muy pocas cosas con serio.
Sería menos higiénico,
correría más riesgos,
haría más viajes,
contemplaría más atardeceres,
subiría más montañas,
nadaría más ríos.
Iría a más lugares donde nunca he ido,
comería más helados y menos pastas,
tendría más problemas reales y menos imaginarios.

Yo fui una de esas personas que vivió
sensata y prolíjamente
cada minuto de su vida;
claro que tuve momentos de alegría
pero si pudiera volver atrás trataría de tener
solamente buenos momentos,
por que de eso está hecha la vida,
de momentos; momentos para no perderlos nunca.

Yo era uno de esos que nunca iban a ninguna parte
sin un antialérgico,
una moda de ropa
una impermeable y un paracaídas;
si pudiera volver a vivir, viajaría más liviano
y comenzaría a caminar descalzo a principios
de la primavera y seguiría así hasta concluir el otoño.

Daría más vueltas en calesita,
jugaría con más niños,
iría a más bailes,
miraría más amaneceres
regalaría más flores y amaría más mujeres
si tuviera otra vida por delante.

Pero no tengo otra vida por delante
y no puedo volver atrás.

Nadine Stair en 'Instantes'. Traducción Jorge Luís Borges

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