. . . donde la discreción y la prudencia no tienen cabida y las palabras adquieren la dimensión justa de lo que cada cual esté dispuesto a percibir.
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Renacer
No sé qué nos llevó a la desventura
pero hubo que bucear entre sus aguas.
No moriremos del todo –me decía-
renaceremos de
nuevo...
en la misma orilla.
No molestar
Me resisto,
a saludar en el ascensor
a poner el televisor
y a pasar una semana sin hacer el amor.
No resisto a la tentación de colgar un letrero en mi puerta donde diga . . .
Instalando MARIDO 1.0
Correo electrónico enviado a soporte técnico
A/A Soporte Técnico:
El año pasado actualicé mi versión NOVIO 5.0 por MARIDO 1.0 y me di cuenta de que se había ralentizado considerablemente el desempeño completo del sistema, particularmente las aplicaciones REGALO 2.0 y AMOR 3.5, que operaban de maravilla en la versión NOVIO 5.0
¿Qué puedo hacer?
Atentamente.
Desesperada

Respuesta del soporte técnico
Querida Desesperada:
Lo primero que tienes que tener en mente es que NOVIO 5.0 es un paquete de entretenimiento, mientras que MARIDO 1.0 es un sistema operativo.
Querida Desesperada:
Lo primero que tienes que tener en mente es que NOVIO 5.0 es un paquete de entretenimiento, mientras que MARIDO 1.0 es un sistema operativo.
Cualquier cosa que hagas estará bien, pero por ningún motivo instales la aplicación SUEGRA 1.O ya que ejecuta un troyano que eventualmente tomará el control de todos los recursos del sistema.
En resumen, MARIDO 1.0 es buen programa, pero tiene una memoria muy limitada y le cuesta ejecutar nuevas aplicaciones rápidamente, incluso en ocasiones no llega a ejecutarlas. Deberías considerar comprar un software adicional, tales como AMIGAS/OS para mejorar el desempeño y la memoria. Pero bajo ningún concepto instales CUERNOS 4.1 pues dañaría todo el sistema.
Te recomendamos STREEPTEASE 7.7
Buena Suerte.
Servicio Técnico
E-mail recibido hace algunos meses de CAMPEÓN 10.0
Desván
Necesito un
candado para el viejo desván
y guardar
bajo llave los recuerdos vividos.
*Imagen adquirida de la web, desconozco la autoría
Camino de recuerdos
Toda mujer en algún momento de su vida necesita hacer una pausa en el camino. Hace algún tiempo su momento llegó y recordó lo que fue y pensó lo que había llegado a ser.
Recordó el dolor sufrido y al mirarlo comprobó que había aprendido a olvidar, al igual que se olvidan los viejos paraguas en un día nublado, solo te acuerdas de ellos cuando regresa la lluvia. Entendió que el tiempo no lo cura todo, siempre queda la cicatriz de las heridas, y que la distancia no hace el olvido pero difumina el dolor.Con cada herida recibida crecía en altura.
*Imagen adquirida de la web, desconozco la autoría
Orgasmo cerebral
¿En qué parte del cerebro se produce el orgasmo?
Después de 40 años de investigación, científicos holandeses dicen haber descubierto el lugar exacto del cerebro donde se producen los orgasmos.
Un lugar en el tallo cerebral conocido como tegmento pontino dorsolateral es la zona exacta en la que se desencadena el clímax y la eyaculación (femenina y masculina) propias del orgasmo. Curiosamente, aseguran científicos de la Universidad de Groninga (Países Bajos), encargados del estudio, se trata del mismo lugar que controla las funciones básicas de expulsión de fluidos corporales como la micción.
Sosiego al anochecer
Durante meses muchos fueron los conocimientos y circunstancias que poco a poco fueron revelándose y ayudaron a despojarse del vendaje que había cubierto sus ojos. Un intenso dolor estremeció todo su ser cuando al fin comprendió que en este mundo se había transformado en una cometa lanzada al viento por la persona en la que tanto había confiado.
El espejo apenas reflejaba su imagen oculta entre la niebla. Sintió frío y estaba oscuro pero se trataba de comerse la agónica amargura y seguir adelante.
La ceremonia fue sencilla. Mezcló a partes iguales tristeza y decepción, tomó el vendaje y lo impregnó. Abrió la caja de recuerdos en busca de la torpe y rebelde herida que en ocasiones aún sangraba. Con lentitud fue cubriéndola hasta que al fin quedó totalmente oculta.
Aquel anochecer, con sosiego, vio alejarse los recuerdos de un tiempo lejano que no volverá.
Y, por fin,
durmió.
Nell
El espejo apenas reflejaba su imagen oculta entre la niebla. Sintió frío y estaba oscuro pero se trataba de comerse la agónica amargura y seguir adelante.
La ceremonia fue sencilla. Mezcló a partes iguales tristeza y decepción, tomó el vendaje y lo impregnó. Abrió la caja de recuerdos en busca de la torpe y rebelde herida que en ocasiones aún sangraba. Con lentitud fue cubriéndola hasta que al fin quedó totalmente oculta.
Aquel anochecer, con sosiego, vio alejarse los recuerdos de un tiempo lejano que no volverá.
Y, por fin,
durmió.
Nell
Lienzo de Annick Bouvattier
Derechos de la mujer
Hoy, día festivo en el que se conmemora la aprobación de nuestra Constitución de 1978 y a punto de constituirse el Parlamento que nos va a representar durante los próximos cuatro años, es buen momento para hablar de la mujer y su representatividad en la sociedad.
La lucha de la mujer por la equiparación de sus derechos con el hombre ha sido producto de una lenta y difícil lucha aún no concluida.
En el Antiguo Régimen la función social de la mujer estaba circunscrita a las labores de la casa, la procreación y cuidado de los hijos, y, sobre todo, a su subordinación legal al hombre, padre o esposo.
La lucha de la mujer por la equiparación de sus derechos con el hombre ha sido producto de una lenta y difícil lucha aún no concluida.
En el Antiguo Régimen la función social de la mujer estaba circunscrita a las labores de la casa, la procreación y cuidado de los hijos, y, sobre todo, a su subordinación legal al hombre, padre o esposo.
La Revolución Francesa y demás revoluciones liberal-burguesas plantearon la igualdad jurídica de todos, lo que implicaba la igualdad de los derechos políticos. Sin embargo, la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano se referían en exclusiva al hombre, no al conjunto de los seres humanos, lo que provocó el inicio de un movimiento, el feminismo, que luchó por la igualdad de la mujer y su liberación, así como por la obtención del derecho de voto.Los cambios políticos, económicos y sociales producidos en la década de 1870 provocaron una clara aceleración del movimiento feminista. En los países anglosajones el número de mujeres solteras mayores de 45 años había crecido entre las clases medias. La “carrera del matrimonio” ya no era la única opción de la mujer, no sólo como proyecto de vida, sino también como opción económica.
En España, la existencia de una sociedad arcaica, con una fuerte ascendencia de la Iglesia Católica y fuertes jerarquizaciones de género en todos los ámbitos de la vida social, obstaculizó la reivindicación del movimiento feminista que en un principio se basó en demandas sociales y en la exigencia de los derechos civiles, dejando a un lado las reivindicaciones políticas.
El Código Civil Español de 1889 incapacitaba civilmente a la mujer dejándola primero bajo la tutela del padre y después bajo la tutela del marido, no se le reconoce como un ser individual. Sólo las mujeres solas, solteras o viudas, contaban casi con los mismos derechos que los hombres. Esta incapacidad civil significaba que las mujeres tenían que obtener permiso paterno o marital para estudiar, ejercer una profesión, viajar, abrir una cuenta bancaria, recibir atención médica o para actuar ante la justicia. Sólo recuperaban parte de estos derechos ante la ausencia del marido.
Amparo Rubiales Torrejón, en su conferencia sobre “Evolución de la situación jurídica de la Mujer” (2003) señala que las mujeres eran socialmente invisibles, no tenían ninguna posibilidad de acceso a la educación ni a la formación y solo eran utilizadas como mano de obra barata, cuando esta se necesitaba.
En el terreno educativo, hasta principios del siglo XX el reconocimiento de la educación de la mujer se centraba en la utilidad en la medida en que se consideraba mejor para la educación de los hijos o para que, en el caso de que tuvieran la “desgracia” de no casarse, se pudieran ganar la vida, primero como institutrices y, más tarde, como maestras. El modelo educativo se basaba en transmitir a las jóvenes pautas de comportamiento en la función doméstica (cuidado de la casa, los hijos y atención al marido), mientras que a ellos se les educaba para el espacio de lo público, y, por tanto, el trabajo remunerado, la política y el poder en general.
Deshacer las tradicionales barreras entre lo público, terreno masculino, y lo privado, terreno femenino, autorizando el acceso de las mujeres al espacio público era considerado como un peligro para el orden social.
La resistencia a la generalización de la enseñanza femenina fue muy acentuada. El reconocimiento oficial del derecho a la educación superior no se produjo hasta 1910.
Las Constituciones españolas, hasta la Segunda República, omitían todo referencia al principio de igualdad entre los sexos. Tras la proclamación de la Segunda República se convocan unas cortes constituyentes en las que por primera vez pueden resultar elegidas las mujeres. Ellas no elegían, pero se declara que pueden ser elegibles (curioso ¡verdad!). De estas Cortes Constituyentes formaron parte tres mujeres: Clara Campoamor, Victoria Kent y Margarita Nelken.
Fue la Constitución de 1931 la que proclamó por primera vez, en su artículo 36, el derecho al sufragio femenino y reconoció, en el artículo 53, el derecho a ser diputada. Asimismo, en su artículo 25, reconoció el derecho a la igual de sexo. Hay que destacar que en las primeras elecciones tras la aprobación de la Constitución no resultó elegida ni una sola mujer. Pero ¡por fin! se había logrado la igualdad jurídica entre hombres y mujeres.
Sin embargo, todos estos derechos se borraron de un plumazo tras la Guerra Civil española. La participación política popular, tanto de hombres como mujeres, se limitó a plebiscitos para asegurar el poder absoluto del régimen, y, en cuanto a los derechos civiles de las mujeres, se restableció la obligación de la joven a permanecer en el hogar paterno hasta el momento de casarse o de entrar en el convento. Las mujeres volvían a quedar sujetas a la tutela patriarcal, la licencia paterna o marital volvía a ser necesaria para cada acto que quisieran llevar a cabo. Ver
A partir de los años 50 las sucesivas reformas efectuadas en el Código Civil de 1889, vigente en la actualidad, fueron reconociendo poco a poco mayores derechos a las mujeres.
La aprobación de la Constitución de 1978 marca un auténtico punto de inflexión en el reconocimiento de los derechos de las mujeres y su igualdad a los hombres. Sin embargo, no deja de ser criticable la escasa participación de las mujeres en la elaboración del texto constitucional y que, a diferencia de lo ocurrido en 1931, ninguna mujer formó parte de la ponencia constitucional.
La fuerza vinculante directa de la Constitución provocó la derogación inmediata de las normas discriminatorias preconstitucionales todavía vigentes y la consiguiente aprobación de una nueva reglamentación igualitaria entre ambos sexos.
Como curiosidad de estos primeros años de democracia, y hasta el reconocimiento total de la igualdad de hombres y mujeres, destacar el hecho de que a algunas de las primeras Diputadas elegidas les pidieron la autorización de sus maridos para abonarlas directamente el sueldo.
Progresivamente en nuestro parlamento, gracias al sistema de cuotas, se han ido incorporando las mujeres. No obstante, dado el dato obtenido de las recientes elecciones, 125 mujeres en el Congreso de los Diputados frente a 225 hombres, todavía queda mucho camino por recorrer.
Son muchas las personas que critican el feminismo pero éste no existiría sino hubiera machismo, por lo que a mi entender la intensidad del feminismo es proporcional en sentido inverso a la del machismo.
Lectura recomendada:
El voto femenimo y yo: mi pecado mortal, de Clara Campoamor.
Lectura recomendada:
El voto femenimo y yo: mi pecado mortal, de Clara Campoamor.
* Imágenes adquiridas de la web, desconozco la autoría
Con novio o sin él
Quizá hoy debería escribir algo sobre el "adiós" o, al menos, así lo pensé hacer esta mañana al despertar. Pensé que escribiría que no me gustan las despedidas y que prefiero un ¡hasta luego!, ¡hasta pronto!, ¡cuídate! o un ¡nos vemos!. Escribiría que cuando llega el momento acostumbro a ahogar en un mar de silencio cada una de las letras que componen la palabra. Pero como es habitual desde hace ya más de dos meses he decidido aplazarlo para otro día y escribir sobre regaderas. Perdón, matizo, he decidido transcribir algunos fragmentos del artículo de Ray Loriga publicado ayer en el número 1818 de El País Semanal, su título "Corre, corazón". Leer mas...
La joven F había acumulado tantas flores en sus cuatro balconcitos que la pequeña regadera que tenía ... ya no servía ... era tan pequeña que obligaba ... a ir y venir al baño una veinte de veces cada vez que regaba. ¿A qué tantas flores -le decía su buena madre cuando venía a visitarla-, es que no tienes novio?. La señorita F fingía no prestar atención ... y así día tras día y año tras año, hasta que se dijo: ¡Ya está bien!. Desde que se dijo eso hasta que se decidió a hacer algo al respecto pasaron dos meses, lo cual no es tan raro porque a veces las decisiones se dilatan y se maduran, o se distraen por una cosa o por la otra. Pero una buena mañana ... cogió el monedero y ... "Con novio o sin él, me haré con una regadera más grande". Y dicho y hecho. [...] "Ahora se va a enterar mi madre". [...] Se moría de ganas por probar su nueva regadera, pero como se había precipitado regando por la mañana ... no tuvo más remedio que esperar al día siguiente. [...] durmió intranquila ... pero al despertar ... sintió que el día en lugar de una promesa traía una certeza, y sin desayunar ... se puso a la tarea. ¡Qué diferencia! ... Una vez regadas las flores, se sentó tranquilamente a fumar un cigarrillo y pensó en su madre. ¡A ver qué dices ahora! Después se preparó un té con limón y se dispuso a enamorarse.
Quizá otro día escriba sobre el adios.
La mujer de rojo
Con tranquilidad y en silencio, siguiendo el protocolo habitual de las ocasiones especiales, aquella mañana cubrió la suave piel de su cuerpo con el vestido rojo que tanto la gustaba, escogió para la ocasión los zapatos azules de tacón alto, y con paso firme se dirigió hacia la estación con la decidida intención de subir al tren en busca de la verdad.
Cuando lo vio llegar su mirada se detuvo en uno de los vagones. Sorprendida observó a aquella mujer arrogante y sonriente que por su ventanilla asomaba. Era la misma mujer que días atrás tanto daño la había causado con sus malvadas difamaciones y calumnias. La miró detenidamente durante largo tiempo y fue entonces cuando pudo percibir toda la miseria y mezquindad que habitaba en aquel cuerpo. Sintió lástima de ella.
El tren se puso de nuevo en marcha pero la mujer del vestido rojo decidió no subir. No merecía la pena malgastar un segundo de su tiempo y energías reclamando aquella verdad. El tiempo se ocuparía de ello. El tiempo siempre pone a cada uno en su lugar -se dijo-.
Dio media vuelta y con paso tranquilo emprendió el camino de regreso.
Nell, en 'Una mujer una vida'
Lienzo de Annick Bouvattier
13:25 h.
un gran amor,
el mayor amor
que una mujer puede sentir,
un once de junio
a mi vida llegó
y desde entonces
no lo he dejado de sentir.
¡Horror!
Muchas féminas hemos recibido durante los últimos días esta ¡horrible! guía.
No tiene desperdicio alguno.
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