. . . donde la discreción y la prudencia no tienen cabida y las palabras adquieren la dimensión justa de lo que cada cual esté dispuesto a percibir.
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El te se enfrió



Besa mi escancia.
Límpiame las lágrimas para tocar tus dedos
y así también
déjame susurrarte al oído
y llevarte al espacio sideral...
Llévame al campo de tus sueños,
donde una vez quisiste renacer,
acaríciame los labios,
bésame lentamente y fríamente.

El té está listo...

Levántame de la cama que aún quiero seguir durmiendo,
comienza poco a poco con tu serenidad
y embriágame de amor,
no me beses,
no lo hagas aún...

Tres de azúcar, por favor...
O una más si lo quieres más dulce...

Abrázame fuerte hasta suspirar lo más alto y mirarte,
llámame tonto
pero contesta mis latidos,
libérame de la angustia,
que yo no tengo sacrificio,
mátame con una estaca
y conviérteme en ceniza,
mírame a los ojos
y no tengas miedo de amarme...
¡cállate!
No hables más de ti...
Déjame echarte al olvido
                           y tú,
perfume impregnado,
                              vete.
Tócame fuertemente
que no pararás de imaginarme,
bésame.
Levántame al recuerdo que quiero pensarlo dos veces,
                                        eres tú.

El té está caliente...

Conviérteme en una burbuja de metal,
invádeme.
Invéntame de la forma
para que no me sientas ser tu sombra,
ámame.
Riégame un par de caricias lubricadas con tu piel,
mírame.
 Mira la noche y veras el sol brillar
¡abrázame!...
Conduzcamos locamente por una sobredosis en la vena,
llévame a las nubes.
¡Cántame los suspiros y que nadie jamás te los robe!
¡imagíname!
¡Escribe mil canciones!
¡pruébame!
Piensa en mí en las noches
como yo pienso en ti en las mañanas,
recuérdame.
Cuélgame atado a ti y que no se rompa,
hazme sufrir,
hazme llorar,
hazme sentir miserable,
dibújame,
créame,
silencio,
bésame,
suspiras,
tócame,
muévete,
mírame,
lúcete,
ríete,
camina,
hazme una fogata de llamas intensas,
búscame,
¡Mátame!...

El té se enfrió...

* Desconozco el autor
** Imagen adquirida de la web

Camino de Santiago Francés





A onde va meu romeiro,
meu romeiro, a onde irá?
camiño de Compostela,
non sey si ali chegará.





* Fragmento de romance. 
Desconozco la autoría

Lienzo de José Ignacio Casis




Cuentan las crónicas de la dureza del camino y de los peligros que en su caminar acechan al peregrino. Cierto es. En O'Cebrerio se puede experimentar su dureza y en el asalto nocturno en el Monasterio de Samos su peligro. Pero a pesar ello es una de las mejores experiencias que una vida libre de pensamiento, amante de la vida y del amor puede experimentar.


Resistiré


Cuando pierda todas las partidas
cuando duerma con la soledad
cuando se me cierren las salidas
y la noche no me deje en paz.


Cuando sienta miedo del silencio
cuando cueste mantenerse en pié
cuando se rebelen los recuerdos
y me pongan contra la pared.


Resistiré, erguido frente a todo
me volveré de hierro para endurecer la piel
y aunque los vientos de la vida soplen fuerte
soy como el junco que se dobla
pero siempre sigue en pié.


Cuando el mundo pierda toda magia
cuando mi enemigo sea yo
cuando me apuñale la nostalgia
y no reconozca ni mi voz.


Cuando me amenace la locura
cuando en mi moneda salga cruz
cuando el diablo pase la factura
o si alguna vez me faltas tu.


Resistiré, para seguir viviendo
soportaré los golpes y jamás me rendiré
y aunque los sueños se me rompan en pedazos
Resistiré, Resistiré...

Innterpretado por Carlos Toro y Manuel de la Calva, 'El dúo dinámico'
Lienzo de Jack Vettriano

Kiero


Quiero morir amando, y amar muriendo,
no quiero morir de amor, ni de amor muriendo.
Quiero romper el silencio con tus besos,
y no quiero romper tus besos, con el silencio.
Quiero perder tu aliento en mi aliento,
y no quiero que mi aliento se pierda de tu aliento.
Quiero esconderme del olvido en tu cuerpo,
y no quiero que mi cuerpo se esconda en tu olvido.
Quiero que se confunda tu alma con la mía,
y no quiero que mi alma confundida, vea,
donde empieza tu alma y donde termina la mía.
Quiero encontrar tu mirada reflejada en la mía,
y no quiero encontrar mi reflejo,
y no encontrar tu mirada.
Quiero en un instante morir en un beso eterno,
y no quiero un beso eterno al instante de morir.
Quiero y no quiero,
pero por ser tu,
hasta lo que no quiero, quiero.

*Poema: desconozco el autor
**Imagen adquirida de la web, desconozco la autoría

Si te llamo amigo




Si te llamo amigo,
siempre tu tendrás parte de mi corazón,
siempre estaré orgullosa,
de serte siempre fiel.

Tanto como yo necesito amistades,
tu debes necesitarlas también.
Yo también formaré parte de tu corazón,
para estar siempre cerca cuando me necesites,
no estaré ahí en carne,
pero siempre estaré ahí en espíritu.

Soportaré tus cambios de ánimo,
y trataré de entender tus necesidades,
cuando estés enojado.

Reiré contigo cuando tu lo hagas.
Cuando tu tristeza te sobrepase,
lloraremos juntos,
si te sientes caído,
yo te levantaré y echaré tus dudas lejos,
cuando pienses que no puedes continuar,
yo te recordaré que "si" puedes,
cuando te desanimes,
yo levantaré tu ego bien alto.

Cuando necesites silencio pero no soledad,
nos sentaremos juntos en paz y silencio.
Cuando desees jugar,
siempre tendrás un compañero de juegos,
cuando te sientas arriba del mundo,
yo te abrazaré suavemente la espalda,
y te diré que tienes todo el derecho de estar ahí.
Nunca estarás completamente solo
un pedazo mío siempre estará contigo,
una cosa siempre te podré brindar,
el regalo de mi amistad,
para que tú lo aceptes.

Permite que nuestra amistad te haga sonreír,
que brinde alegrías a tu vida,
como tú lo has hecho conmigo,
cuando te sientas confundido,
y pierdas tu camino,
permíteme guiarte en el sendero correcto.

Reposa sobre mí cuando necesites compañía,
déjame compartir tu tristeza y tu dolor,
¿Cuan buena puede ser una amistad,
si no puedes entender que sí me importas?

Si te llamo amigo,
siempre tu sabrás,
la amiga que siempre tendrás en mí.

*Poema: desconozco el autor

Becquer y su poesía

Buceando en el albúm de los recuerdos detuve la mirada y pensamiento en uno de ellos. 
Al dorso...
Por una mirada, un mundo;
por una sonrisa, un cielo;
por un beso, ... ¡yo no sé 
que te diera por un beso!

Gustavo Adolfo Becquer, 
en 'Rimas, leyendas y narraciones' Rima XXIII: Por una mirada, un mundo

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