No es que no haya pasado por esto antes,
ni que desconozca este dolor que ha vuelto,
si bien es cierto que aún no he muerto,
hay un doloroso inventario en mis estantes.
Pero este dolor ha vuelto más sagaz y más agudo,
más experto, mas práctico y astuto,
se ha graduado y superado a si mismo,
hoy tiene títulos, doctorados y pergaminos.
Se burla de mi inteligencia y me tortura la razón,
me ensancha la herida y desgarra el corazón.
. . .
