. . . donde la discreción y la prudencia no tienen cabida y las palabras adquieren la dimensión justa de lo que cada cual esté dispuesto a percibir.

Rutina


De nuevo lo mismo de ayer,
las mismas calles, la misma gente,
la misma sonrisa, las mismas cosas.
Todo es igual, es igual mi nostalgia.


Todo es igual a ayer,
y tal vez todo sea a igual a mañana.

Todo es igual, nada cambia.
El mismo espejo en el que miro mi rostro,
la misma luz que alumbra mi almohada,
el mismo reloj, la misma cama.

Todo es igual, nada cambia.
Un escritorio, un teléfono,
un café a las cuatro,
y para no perder la costrumbre
unas cuantas carcajadas.
Un cumplimiento de horario
y un chau, hasta mañana.
Todo es igual... nada cambia.

Teresa Aburto Uribe, en 'Rutina'

Yo no soy esa


Yo no soy esa que tu te imaginas, una señorita tranquila y sencilla que un día abandonas y siempre perdona, esa niña si, no, esa no soy yo.
Yo no soy esa que tu te creías, la paloma blanca que te baila el agua que ríe por nada diciendo si a todo, esa niña si, no, esa no soy yo.
No podrás presumir jamás de haber jugado con la verdad, con el amor, de los demás.
Si en verdad me quieres yo no soy esa que se acobarda frente a una borrasca, luchando entre olas encuentra una playa, esa niña si, no, esa no soy yo.
Pero si buscas tan solo aventuras, amigo con guardia a toda tu casa, yo no soy esa que pierde esperanzas, piensalo ya, no.
Yo no soy esa que tu te imaginas, una señorita tranquila y sencilla que un día abandonas y siempre perdona, esa niña si, no, esa no soy yo.


Dueña de mi vida

Soy la creadora de mi vida,
del camino que me guía y
de las ilusiones que me da la vida.
Soy la constructora de mis pensamientos,
de mis alegrías y lamentos,
del grado de mis sentimientos y
del amor que siento.
Soy la dueña de mis sueños,
de la mirada de mis ojos,
de las caricias de mis manos,
de la palabra de mis silencios.

Puedo construir otra vida,
crear nuevos pensamientos,
dirigir mis sentimientos,
fabricar otros sueños.
Soy la dueña de mi vida,
de mis ojos y caricias.
Soy la dueña … ... de mi verdad.

D.M. Carlota, en 'Dueña de mi vida'


No me dejo matar a silencios,
ni a nostalgias, ni siquiera me dejo.
Porque soy dueña y conozco mis límites.
Por eso no me dejo matar a silencios,
ni me dejo sembrar de desaliento,
ni de olvidos, ni me dejo morir.
Ni siquiera me dejo.
Y me revelo, y me desvisto de decepciones,
porque no me dejo matar a desengaños,
ni desfallezco, porque ni siquiera me dejo.
Aunque la herida me mire, y me marque,
y se inspire en mí como un gozo que hiera,
o como una esencia encadenada,
e intente sangrarme.
Por eso no me dejo matar,

Carmela Rey, en 'No me dejo matar'
*Imagen adquirida de la web, desconozco la autoría

Dora Mejía


Como deseo, tenerte entre mis brazos,
hacerte el amor en medio de un ocaso,
sucumbir ante tus deseos mas ardientes.
Pertenecerte sin oponerme a
tus instintos de hombre,
porque eres mio.

Mi amante, quisiera tenerte
entre mis sábanas ahora,
y ahogarme en tu vientre masculino.
Saciar mis ansias de pasión desenfrenada,
en tu regazo, quedar sin aliento,
así desfalleciente, sonrojada.
Extasiada, que de mi entrepierna
brote el oasis mágico que te embelesa,
y sumirme en lo mas profundo de tu alma.
Encendiendo el fuego de tu mirada placentera
me transformes en viva hoguera,
transtornada llamarada poseída,
solo así...porque te deseo!.


Dora Mejía


Kiero


Quiero morir amando, y amar muriendo,
no quiero morir de amor, ni de amor muriendo.
Quiero romper el silencio con tus besos,
y no quiero romper tus besos, con el silencio.
Quiero perder tu aliento en mi aliento,
y no quiero que mi aliento se pierda de tu aliento.
Quiero esconderme del olvido en tu cuerpo,
y no quiero que mi cuerpo se esconda en tu olvido.
Quiero que se confunda tu alma con la mía,
y no quiero que mi alma confundida, vea,
donde empieza tu alma y donde termina la mía.
Quiero encontrar tu mirada reflejada en la mía,
y no quiero encontrar mi reflejo,
y no encontrar tu mirada.
Quiero en un instante morir en un beso eterno,
y no quiero un beso eterno al instante de morir.
Quiero y no quiero,
pero por ser tu,
hasta lo que no quiero, quiero.

*Poema: desconozco el autor
**Imagen adquirida de la web, desconozco la autoría

Si te llamo amigo




Si te llamo amigo,
siempre tu tendrás parte de mi corazón,
siempre estaré orgullosa,
de serte siempre fiel.

Tanto como yo necesito amistades,
tu debes necesitarlas también.
Yo también formaré parte de tu corazón,
para estar siempre cerca cuando me necesites,
no estaré ahí en carne,
pero siempre estaré ahí en espíritu.

Soportaré tus cambios de ánimo,
y trataré de entender tus necesidades,
cuando estés enojado.

Reiré contigo cuando tu lo hagas.
Cuando tu tristeza te sobrepase,
lloraremos juntos,
si te sientes caído,
yo te levantaré y echaré tus dudas lejos,
cuando pienses que no puedes continuar,
yo te recordaré que "si" puedes,
cuando te desanimes,
yo levantaré tu ego bien alto.

Cuando necesites silencio pero no soledad,
nos sentaremos juntos en paz y silencio.
Cuando desees jugar,
siempre tendrás un compañero de juegos,
cuando te sientas arriba del mundo,
yo te abrazaré suavemente la espalda,
y te diré que tienes todo el derecho de estar ahí.
Nunca estarás completamente solo
un pedazo mío siempre estará contigo,
una cosa siempre te podré brindar,
el regalo de mi amistad,
para que tú lo aceptes.

Permite que nuestra amistad te haga sonreír,
que brinde alegrías a tu vida,
como tú lo has hecho conmigo,
cuando te sientas confundido,
y pierdas tu camino,
permíteme guiarte en el sendero correcto.

Reposa sobre mí cuando necesites compañía,
déjame compartir tu tristeza y tu dolor,
¿Cuan buena puede ser una amistad,
si no puedes entender que sí me importas?

Si te llamo amigo,
siempre tu sabrás,
la amiga que siempre tendrás en mí.

*Poema: desconozco el autor

Feliz 2011


En el ocaso del 2010 una parada en la ruta.
Momento ideal para mirar atrás:
logré alcanzar mi gran sueño.
Gracias a todos los que han viajado este año conmigo.

¡Feliz ruta por el próximo año!


 Tu existir agitado y vagabundo
recuerda nuestro frágil existir:
todos somos viajeros en el mundo,
todos andamos por llegar al fin.
Pero a veces retorna el marinero
al dulce puerto que le vio pasar;
mas ¡ay! el hombre, mísero viajero,
a las playas que amó no volverá.
Nadie puede pararse en el camino,
porque es preciso eternamente andar:
nos obliga a seguir nuestro destino
el ciego impulso de la ley fatal.
Si algo encontramos que la vista encante
y que halague y deleite el corazón,
al querer detenernos -«¡Adelante!»-
nos grita fiera irresistible voz.
También en mi alma soñadora existe
una sed misteriosa de viajar,
y al mirarte partir, quédome triste:
yo también te quisiera acompañar.
Quisiera visitar esas regiones
donde las ruinas que ama el trovador
se levantan pobladas de visiones
que nos hablan del tiempo que pasó.
¡Ah! ¡quién contigo visitar pudiera
aquella Roma que tan grande fue,
y esa Grecia tan bella y hechicera,
maestra de las artes y el saber!
¡Quién pudiera en tu nave voladora
pasear de sus deseos la inquietud,
del occidente a la brillante aurora
y del helado septentrión al sur!
Mas ya movidas del propicio viento,
se ven las blancas velas desplegar:
éste es, amigo, el último momento:
¡adiós! es fuerza separarnos ya.
Cuando interponga la distancia un velo
que las costas te vede distinguir,
y cuando solo mires mar y cielo,
entonces ¡ay! acuérdate de mí:
de mí que quedo en este triste mundo,
negro e inquieto y borrascoso mar,
mar más embravecido y más profundo
que el que tú te preparas a surcar.

Althaus Flores Clemente, en 'A un viajero'

Repetir asignatura

Te espero al final de los puntos suspensivos,
alli te aguarda un signo de admiración
que acabará tus interrogantes,
tildaré tus vocales con precisión,
articularas sublime las consonantes,
te deleitarás en el ritmo de las comas,
y saborearas los puntos y coma.
Llegarás al placer del sustantivo,
de modo que olvidarás todo adjetivo.
Conjugarás el verbo amar en la primera persona del singular
con ojos de exclamación…
para luego conjugarlo en la primera del plural…
con onomatopeyas de excitación,
pondré mi observación entre tus parentesis…
para borrar lo que estuvo entre comillas.
Copiarás mis adverbios en tu manuscrito,
y el punto de mi i se disparará para atravesar todas tus O,
resultará en muchas A con gritos de afirmación
y muchos ayes placenteros saliendo del corazón.
El punto y final nos encontrará sin aliento a los dos….

Julio Valencia, en 'Escribanos el amor'

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